tu vienes a mi encuentro
mostrándome tus maravillas
En tus brazos me siento segura
porque se que soy tu hija,
porque me tomaste de tu mano,
porque Tu eres mi Padre,
Oh Eterno Jehova!.
Envías a tus ángeles,
cuando el enemigo quiere atacarme,
allí tu peleas por mi,
defendiéndome con tu poder
cuidándome como a la nina de tus ojos.
Me escojistes desde que estaba
en el vientre de mi madre
para que sea tu sierva,
pues desde antes de la creación
ya existía en tus pensamientos.
Uniendo tu corazón a mi corazón
me distes a tu Santo Espíritu
volviéndose mi mejor amigo,
aquel a quien le revelo,
mis mas íntimos secretos.
Y al Amado de mi Alma
aquel que robo mi corazón
que con su dulce mirada,
con sus tiernas caricias,
sanaron este corazón herido.
Oh Mi dulce Amado!,
Mi Jesús Adorado!,
ven y endulzame con tus besos,
pues quiero hacer de ti,
mi prisionero y jamas dejar
que salgas de mi alma,
de mi interior.

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